Al sanar luego de 4 semanas decidí darle un propósito a lo sufrido yendo a donar Plasma. Resultó que tenía bastantes anticuerpos y mucha gente me pidió que le donara a alguien luego de que avisé que había donado altruistamente.
Cada 2 o 3 semanas doné hasta que mi nivel de anticuerpos dejó de ser suficiente.
Hubo quien me ofreció dinero si le donaba, lo cual hubiera echado a perder el sentido de agradecimiento.
Una de las personas a quienes doné estaba muy grave en agosto y con esto pudo empezar a recuperarse. Salió del hospital un mes después y a los dos días y con mucho trabajo para caminar, vino hasta la puerta de mi casa a darme las gracias.
Luego de donarle supe que su mamá y la mía fueron amigas de niñas… el dicho que dice que "Monterrey es un rancho" se cumple una y otra vez.
Afuera de mi casa me dijo con orgullo que ya podía caminar, pero en eso se lo cortó la voz y ya no pudo seguir, todos estábamos conmovidos, su hermana, mi esposa, creo que hasta Toto, mi gato que rondaba mis piernas, y ya nadie pudo hablar. Nos despedimos con señas y lágrimas.
Yo no creo en pedirle a Dios cuando te está yendo mal, creo que hay que ser agradecidos cada día por todo. Me parece algo hipócrita "acordarse" de El cuando estamos abajo.
Mucha gente responde “estoy bien, gracias a Dios”, luego de que se le pregunta "¿Cómo estás?", pero nunca responden “estoy mal, gracias a Dios”, lo cual me parece incongruente. O crees que es gracias a El o no, pero no se vale que nomás en las buenas.
Esto me quedó particularmente claro luego del temblor de 2017 en Ciudad de México. Una compañera en Mercer tenía a sus dos criaturas estudiando en el colegio que tristemente se hizo muy famoso cuando colapsó. Su entereza en el funeral me impactó. El dolor era tremendo, pero estaba ella ahí mucho más fuerte de lo que yo creo que hubiese podido estar.
Tiempo después falleció su mamá y pasé un buen tiempo a su lado en las capillas funerarias. Me contó que en el funeral anterior, luego de que mucha gente le empezó a decir "pero gracias a Dios se salvó tu otra criatura", ella empezó a preguntarles si también debía darle gracias a Dios por la muerte de la otra. Silencio sepulcral automático, ¿qué les respondes a una madre doliente que te dice eso? Aprendes que hay que dejar de querer opinar tanto, que hay veces que un silencio a tiempo es mejor que una frase hueca.
Creo que lo mejor es poder estar en paz con lo que haces, dar gracias siempre, en todo, y así tener contentamiento, esto es poder ser feliz con lo que se tiene. No es ser conformista, sino poder valorar lo que se tiene y no esperar algo más para poder ser feliz.
Si cada día puedes sentirse así y te toca irte, no sentirás miedo ni pena por haber sido agradecido hasta ese día y haber valorado lo que recibiste y diste.
No me ha vuelto a dar Covid y cada semana convivo con gente que luego me dice que salió positivo, por lo que así, dentro de lo malo que pudo haber sido haber estado tan mal, lo positivo ha sido la aparente inmunidad natural obtenida.
Doy gracias cada día porque son días que pude haber ya no tenido, sigo aquí para buscar ser feliz y que lo sean quienes me rodean, para servir y mostrar interés por otros. Saludo por WhatsApp a quienes no he visto en un tiempo, porque ya me pasó que alguien se me desapareció y estaba muy mal por Covid, así que por eso y porque cuando yo estuve mal pocos se enteraron, no pierdo la oportunidad de saludar y preguntar cómo van las cosas, aunque sea así.