viernes, 4 de noviembre de 2022

Pseudo secuestrado en Culiacán



Llegué hace a Culiacán y no había nadie esperándome en el Aeropuerto como se suponía. Marqué a Mercedes, la persona encargada de traerme a dar una conferencia de Turismo de Salud al Congreso de Turismo Médico, y me dice: “no sé qué pasó, no me contesta el chofer, pero ahorita voy yo”.

Pero mientras hablaba con ella, se me acerca una chica hablando por teléfono y me pregunta si soy Daniel. 

Le dijo a la persona con quien hablaba “aquí está” y colgó. Yo seguía al teléfono, y sin cortar le pregunto a la chica: ¿Cómo te llamas?. 

Me dice que Elvia, lo cual repito al teléfono a Mercedes, y me dice “pues que bueno, acá lo veo”. 

En eso entra una llamada, la tomo y me subo al auto, el cual, pronto me di cuenta, era conducido por una verdadera cafre que parecía no tener conocimiento de la necesidad de usar el clutch y las diferentes velocidades claramente disponibles al alcance de su mano. 

Finalmente terminé la llamada, me disculpo, y digo a las dos chicas: "gracias por recogerme, Mercedes estaba preocupada y ya venía ella por mí." 

Una de ellas me pregunta: ¿y viene a hacer varias instalaciones? 

Yo 🤔 …

Se hizo un silencio por varios segundos, interrumpido por que una de ellas me pregunta: ¿Mercedes? 

Sí, le contesto, Mercedes, la organizadora del Congreso. 

¿Congreso? Pregunta la cafre, y en eso ambas se voltean a ver con cara de intriga, y entonces les digo: soy Daniel Ordaz, ¡¿a cuál Daniel iban a recoger?!

Hubo una carcajada grupal que duró varios segundos, la cual fue bruscamente interrumpida porque la cafre al volante se dio la vuelta en U a plena hora pico de la tarde, cual bandida en fuga. 

Justo entonces sentí tremenda empatía con algunos de los pasajeros que han viajado conmigo a través de los años, pero al menos esas personas han tenido el consuelo de que fui piloto profesional por 10 años, no como me pasaba en pleno tráfico de Culiacán con una conductora que ponía a prueba la resistencia de los componentes de la transmisión del Chevy Spark.

Mi duda en ese momento fue, ¿qué iba a hacer la cafre, si era objeto de un secuestro pobremente orquestado, o la inocente víctima de una serie de eventos desafortunados?

Justo entonces vi una planta embotelladora de Arca Continental, y les dije: ahí déjenme, yo los conozco. Como si alguien del corporativo de Monterrey fuese a estar en Culiacán en ese momento.

Llamé a Mercedes y le dije seriamente: "Me secuestraron", a lo que ella respondió con un grito no dirigido al micrófono del teléfono, el cual seguramente iba dirigido para alguien de su equipo, el que no pasó por mí: "¡secuestraron al doctor!". 

No sé cuántas veces le he explicado que ‘DOC’ son mis iniciales, no mi profesión, pero ya mejor la dejo que me diga como quiera, a veces es licenciado, otras doctor, y ambas me chocan.

Así que me bajé del auto tan pronto se detuvo, y me fui a sentar a la banca en la Parada de camión afuera de Arca. Me puse a escribir esto mientras esperaba a Mercedes, lo cual fue como 40 minutos, así que pude disfrutar del tráfico culiche vespertino.

Mientras escribía estas líneas, las pseudo secuestradoras pasaron por el otro lado de la avenida, pitando y saludando efusivamente, seguramente ya con el Daniel correcto abordo, ese que era instalador de quién sabe qué fregados.

Hubiera sido genial haber tenido la habilidad de grabarlas saludándome al pasar con tan singular alegría, o de haber grabado la escena dentro del auto, pero nomás no se dio.

Moraleja: hay que hacerle como James, James Bond. No basta el nombre para subirse con extraños. 


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sábado, 29 de octubre de 2022

Un sábado caminando y palomeando pendientes

Estaba en la casa tomando café muy tranquilo cuando me acordé de varios pendientes que tenía y me dije: Daniel, ahora es cuando. Envalentonado salí de la casa decidido a resolverlos. 

Previo a esto desayunamos mi mujer y yo viendo como  cada sábado, a Sir. David Attenborough en uno de sus maravillosos programas de animales excepcionales y lugares fabulosos por todo el mundo.

Pero mi mujer quería Tostadas Francesas, French Toast o Torrejas, según donde viviste, y fui caminando (para aprovechar y hacer hambre y ejercicio) al Súper para traer el mentado pan orgánico, sin el cual ya no podemos vivir desde que lo probamos. La verdad es que sí está delicioso. 🍞

Así que me vine al pueblo de mi ciudad, se conoce como el “Casco” de San Pedro, y aquí ando resolviendo muchas cosas en un espacio reducido y todo caminando:

1. Frenos y engrasado. 

Yo creía que ya no se engrasaban los autos "nuevos", es decir, los de este siglo, pero el mío traía una rechinadera bruta, así que era eso o una orquesta ahí abajo. Los frenos ya urgían porque me los acabo muy rápido. Quienes se han subido conmigo me entienden. 

Dejé el auto ahí y me fui a caminar para ver qué tanto lograba mientras lo tenían listo.


2. Relojería.

Recoger en la relojería el reloj que mi abuelo compró cuando nací y que me heredó indirectamente vía su hijo Abel, mi tío. 

Le cambiaron la mica, solo que se llevó como 5 meses encontrarla el esmerado relojero. Si deciden ir a llevar algún reloj nada mas no lo hagan muy temprano por la mañana o a la hora de la siesta, pues su horario no es tan… 'amplio'.





Aproveché para arreglar el extensible del reloj de mi mujer, el cual llegó a su mano de forma inusual. Actualización: mi mujer vetó la historia.


3. Barbería.

Una afeitada con navaja y vaporcito, de esas que duran varios días y te evitan el ritual mañanero con el rastrillo. 

Por cierto que también uso el rastrillo que me heredó mi abuelo, de esos que le pones una navaja, cuando quiero realmente que mi cara quede como nalga de bebé. 








4. Panadería.

Vine por un pan con piloncillo que mis hijas dicen es el “mas rico que han comido”, pero se les fregó la Fermentadora y no lo están haciendo. Si quieren saber lo que hace la fermentadora no se los voy a explicar (pero sí sé porque trabajé varios años en Pastelerías Monterrey y Frutipan en los 80.

Me conformé con un Pan de Muerto cruza con Concha, a ver qué tal sabe. (1a. Actualización: está muy rico y es menos azúcar que el normal, buena idea Don Modesto)


5. Zapatería.

Traje a reparar unos zapatos de mi esposa que los usan las dos hijas también, así que reciben un maltrato inusual que acorta su vida útil. 👡

6. Costurera.

Y aproveché para traer unos pantalones que estaban en mi Closet y se ven muy buenos, me quedan y cierra bien el zíper y botón hasta eso, pero no me acuerdo de ellos… El caso es que están más acampanados de lo que me gustaría. No es que parezcan de Saturday Night Fever, pero más rectos me gustarían más. 👖🕺🏻

A ver cómo quedan. 🙏🏼

Ya casi está listo mi carro, así que hasta aquí logré hacer por la mañana.


jueves, 29 de septiembre de 2022

Despeinado por irresponsable

Esto sucedió un sábado hace poco.

Mi adorada esposa tenía que irse temprano hoy sábado y la cafetera en casa es complicada, no cualquiera le entiende, así que me pidió que le hiciera yo el café. Impensable que se fuese a ir sin café, porque a donde fue hoy, el café que hacen dice que sabe a caldo de calcetín.

Como yo nunca he probado el caldo de calcetín y no pienso hacerlo, me levanté decididamente y fui a la cocina a preparar el mentado brebaje sagrado en sábado.

Y cuando digo que la cafetera es complicada, ni de chiste lo es como mi mujer, pero igualmente difícil de descifrar. Pero al menos la máquina vino con manual…

El caso es que se va muy contenta con su café y además bien desayunada, cortesía de mua. Preparar café me gusta, preparar el desayuno no.

Yo me quedé a hacer lo propio con el Dany, platicamos de lo que haremos sin ella en casa un sábado, y no estamos seguros de en qué ocuparemos nuestra mañana, porque ella ejerce una dulce tiranía sabatina, la cual inicia con no hacer ruido temprano, desayunar, y ver programas en TV sobre naturaleza en los que el gran Sir. David Attenborough sea el narrador.

Si no es él quien los narre, se corre el riesgo de sufrir  represalias del tipo de la renuncia silenciosa, y no creo que haga falta decirles con detalle a qué “labor” renunciaría… así que debo esmerarme en encontrar uno a su gusto.


Así que, estando solos, concluimos que no sabemos qué hacer, por lo que cada uno de los dos nos retiramos a nuestra respectiva habitación, y al llegar yo al mío y pasar por el espejo, el cual no se puede evitar por estar justo de frente, (no crean que por vanidad) me tomo un segundo para contemplar lo que parece ser la reencarnación del Gallo Claudio, con semejante compete que ni queriendo lo hubiesen podido lograr Wiz Khalifa o Kanye West.

Lo chistoso es que no es la primera vez que me pasa, ya que por mi política de no desperdiciar tiempo peinándome, y a que a veces que me toca llevarla al colegio por la mañana, me topo con miradas circunspectas de parte de otros conductores en un semáforo.

Estas miradas son a veces de sorpresa, otras de burla y algunas de dura crítica, como acusándome de no seguir el protocolo matutino obligatorio previo a salir de casa y convivir en las calles con otros automovilistas “responsables”.

Prometo ser más considerado al volante por las mañanas, a menos que tenga que levantarme muy temprano a preparar el desayuno.

martes, 25 de enero de 2022

Mi experiencia con Covid-19

En mayo 2021 estuve muy mal por Covid-19, casi no la cuento. Me rehusé a ir al hospital y me quedé en casa en paz conmigo, mi creador y mi familia. Curiosamente, no tuve síntomas fuera de una fiebre constante, pero no perdí el olfato, no tuve mocos, sí me bajó la oxigenación a 82, pero no batallaba para respirar.
Al sanar luego de 4 semanas decidí darle un propósito a lo sufrido yendo a donar Plasma. Resultó que tenía bastantes anticuerpos y mucha gente me pidió que le donara a alguien luego de que avisé que había donado altruistamente.
Cada 2 o 3 semanas doné hasta que mi nivel de anticuerpos dejó de ser suficiente.
Hubo quien me ofreció dinero si le donaba, lo cual hubiera echado a perder el sentido de agradecimiento.

Una de las personas a quienes doné estaba muy grave en agosto y con esto pudo empezar a recuperarse. Salió del hospital un mes después y a los dos días y con mucho trabajo para caminar, vino hasta la puerta de mi casa a darme las gracias.
Luego de donarle supe que su mamá y la mía fueron amigas de niñas… el dicho que dice que "Monterrey es un rancho" se cumple una y otra vez.
Afuera de mi casa me dijo con orgullo que ya podía caminar, pero en eso se lo cortó la voz y ya no pudo seguir, todos estábamos conmovidos, su hermana, mi esposa, creo que hasta Toto, mi gato que rondaba mis piernas, y ya nadie pudo hablar. Nos despedimos con señas y lágrimas.

Yo no creo en pedirle a Dios cuando te está yendo mal, creo que hay que ser agradecidos cada día por todo. Me parece algo hipócrita "acordarse" de El cuando estamos abajo.
Mucha gente responde “estoy bien, gracias a Dios”, luego de que se le pregunta "¿Cómo estás?", pero nunca responden “estoy mal, gracias a Dios”, lo cual me parece incongruente. O crees que es gracias a El o no, pero no se vale que nomás en las buenas.

Esto me quedó particularmente claro luego del temblor de 2017 en Ciudad de México. Una compañera en Mercer tenía a sus dos criaturas estudiando en el colegio que tristemente se hizo muy famoso cuando colapsó. Su entereza en el funeral me impactó. El dolor era tremendo, pero estaba ella ahí mucho más fuerte de lo que yo creo que hubiese podido estar. 

Tiempo después falleció su mamá y pasé un buen tiempo a su lado en las capillas funerarias. Me contó que en el funeral anterior, luego de que mucha gente le empezó a decir "pero gracias a Dios se salvó tu otra criatura", ella empezó a preguntarles si también debía darle gracias a Dios por la muerte de la otra. Silencio sepulcral automático, ¿qué les respondes a una madre doliente que te dice eso? Aprendes que hay que dejar de querer opinar tanto, que hay veces que un silencio a tiempo es mejor que una frase hueca.

Creo que lo mejor es poder estar en paz con lo que haces, dar gracias siempre, en todo, y así tener contentamiento, esto es poder ser feliz con lo que se tiene. No es ser conformista, sino poder valorar lo que se tiene y no esperar algo más para poder ser feliz.
Si cada día puedes sentirse así y te toca irte, no sentirás miedo ni pena por haber sido agradecido hasta ese día y haber valorado lo que recibiste y diste.

No me ha vuelto a dar Covid y cada semana convivo con gente que luego me dice que salió positivo, por lo que así, dentro de lo malo que pudo haber sido haber estado tan mal, lo positivo ha sido la aparente inmunidad natural obtenida.

Doy gracias cada día porque son días que pude haber ya no tenido, sigo aquí para buscar ser feliz y que lo sean quienes me rodean, para servir y mostrar interés por otros. Saludo por WhatsApp a quienes no he visto en un tiempo, porque ya me pasó que alguien se me desapareció y estaba muy mal por Covid, así que por eso y porque cuando yo estuve mal pocos se enteraron, no pierdo la oportunidad de saludar y preguntar cómo van las cosas, aunque sea así.

jueves, 13 de enero de 2022

No aceptar un ‘no se puede’.

¿Viste la película Lorenzo's oil? 🎥 
Relata la INCREÍBLE historia de la familia Odone, y como en una época previa al internet, Augusto y Michaela buscaron por su cuenta, a la antigüa, la forma de ayudar a su hijo, quien moriría lentamente en menos de 2 años por adrenoleucodistrofia (ALD). 












Hace unos días leía sobre como la IA está revolucionando la medicina. A diario se publican miles de estudios pero es imposible poder aprovechar lo que los une y pudiera servir para encontrar curas. Si has visto lo que Watson de IBM hace sabrás a qué me refiero. 
No me imagino lo que hubiera logrado esta pareja de haber podido tenerla en los 80. Augusto Odone era un economista sin conocimientos de medicina que recibió un doctorado honorario por sus estudios y la creación del aceite para Lorenzo, que ha servido a muchos niños. 
Continuó recaudando fondos e impulsando el grupo de trabajo científico conocido como The Myelin Project hasta su muerte. 
Quienes tenemos un hijo con una padecimiento para el cual no hay explicación o tratamiento no podemos quedarnos de brazos cruzados. Esta película sirve de inspiración no solo para nosotros sino para todos los que no aceptan un ‘no’ definitivo.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Ganar es lo importante, pero no a toda costa

Este atleta español renunció a ganarle la carrera a un campeón olímpico keniano que se confundió y creyó haber terminado la carrera cuando aún no cruzaba la meta.
La actitud de Iván Fernández es admirable y contrasta con lo que vemos en casi todos los juegos de fútbol, donde los jugadores intentan engañar al árbitro constantemente o lastimar al del otro equipo que es más hábil.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

On the Road: Middle school football players execute life-changing play

Lo opuesto al Bullying se puede ver en este vídeo en el que los niños se organizan sin necesidad de adultos